Mientras que la ambición reinaba su galaxia, las diferentes
adicciones y su sed de venganza la llevaban a la verdad más áspera. Los
disparos eran el sonido predominante, la canción infinita de su asidero,
mientras en las tinieblas, absorbe la realidad constante. La desesperación la
llevaba al círculo infinito que lideraba sus sueños e ímpetu. Y lo único que
puede calmarla ahora es una buena bocanada de humo.
Así era ella, muerta en vida y entregada al sosiego
estúpido. Inmersa en su pretenciosidad falsa que le daba 15 vueltas al mundo en
un instante. Así era ella, perdida en la vagancia agotadora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario