domingo, 11 de enero de 2015

Sawa

Mientras que la ambición reinaba su galaxia, las diferentes adicciones y su sed de venganza la llevaban a la verdad más áspera. Los disparos eran el sonido predominante, la canción infinita de su asidero, mientras en las tinieblas, absorbe la realidad constante. La desesperación la llevaba al círculo infinito que lideraba sus sueños e ímpetu. Y lo único que puede calmarla ahora es una buena bocanada de humo.
Así era ella, muerta en vida y entregada al sosiego estúpido. Inmersa en su pretenciosidad falsa que le daba 15 vueltas al mundo en un instante. Así era ella, perdida en la vagancia agotadora. 

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