Nunca se es demasiado explícito. ¿Has roto los vidrios deliberadamente?
El misterio clama mi melodía predilecta. La angustia resuena, yo bailo serena. Tus manos dejaron una huella quimérica en mi semblante.
Decoraste el odio, pero no puedes cambiarme.
Hipocresía para interceder...¿De verdad estás vivo?
Desgastada en mis inflexiones, te sofoqué. No me arrepiento. Me prometí no volverte a la vida, ni por mucho que te extrañase, ni por mucho que tu voz me exija y demande. Decidí no resucitarte, aunque me costase la vida.
No estoy aprovechando las noches, ya no me molesto en concederte las tinieblas enteras: Soy otra. No esperes nada de mí. No esperes nada de ellos.
No hay nada para ti. Ellos no tienen nada. Han disipado la fe en primer lugar.
¿Tú qué tienes para ofrecer?
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