viernes, 1 de abril de 2016

resísteme

Si ya no extraño ni el beso ni el tacto de la noche, ni extraño ningún tiempo muerto, si no me inquieta ya olvidar y desconocer, y mi alma ha huido lejos a no sé dónde...

Sostenme.

Cuando mi felicidad se ahorque en la nada y mis sueños se congelen, ríe. Pero no de mí, ríe del tiempo que no siento pasar, del rocío que no siento caer, ríete de mi cuerpo inerte, que reposa, pero no vive. Ríete del infierno, de los gritos y el desespero, de mi lado oscuro y de los demonios. Ríete de eso a lo que nadie le causa gracia, ríete de lo que todos odian de mí y del mundo. Ríete de la gloria caída, de la vida precoz, del sol que para mí ya no sale. Entonces ahí, podré extrañar el beso y el tacto una vez más.

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