viernes, 1 de abril de 2016

ímpetu

Hambre de linaje, hambre de crimen: No quiero nada, pero tú me lo das.
El escuálido recelo, ávido de burla, no hay compasión: No la necesito, pero tú me la das.
No emprenderás un revuelo, no serás nunca nadie ni dirás lo que verdaderamente quieres decir.

Nadie te escucha.

Solo la maldad emerge, y tus palabras se ahogan: Nadie las quiere, pero tú intentas llevarlas a flote.
No diré que no tienes hambre de vida, pero no hay misericordia: Nadie la tiene.

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