¿Por qué has de decir que una más seré si ni bien he
disparado a tu frente? ¿Cómo podrías, si ni tentativas latentes tienes de mi
pureza? Si no sabes, ni la más mínima gota de conciencia que aún conservo, con
el hastío del tiempo no me he vuelto indeleble.
No podrías opinar ni mucho menos aconsejarme, si ni bien
conoces las noches que he vacilado. Ni
bien sabes, las lágrimas que aún no salen, ni lo mucho que no me ha tocado
sufrir, pero lo he tomado con orgullo. Con odio, con firmeza.
¿Una más? Ni yo misma lo sé. Pero al fin y al cabo, ¿No has
sido tú una más, las veces que el reloj ha tocado las 12?
No hay comentarios:
Publicar un comentario