martes, 15 de marzo de 2016

Perdón

No puedo dejarlo, no  puedo huir como una cobarde a su maldad. No puedo renunciar a  sus brazos y sus dientes, su inaudita forma de mirarme. Y sí, he estado aquí antes, he visto el fin incontables veces. Lo he negado, lo he ignorado, pero no puedo solo dimitirlo. No puedo, dejar que otra tome sus brazos y ese olor tan demoníaco que sale de su piel. No puedo, simplemente, dejar que retorne al infierno. Antes de él, antes de todo el tiempo, no había más que oscuridad. ¿Cómo podría dejarlo ir? No puedo dejarlo.
¿Cómo podría lanzarlo al abismo, derrumbar el recinto de vacilaciones, cómo podría dejar que se vaya  sin ratificar  las palabras? ¿Cómo es que me permitiría dejarlo perdido y vacío, a la deriva?... ¿Cómo podría, después de que me juró que me pertenecía? No puedo solo matarlo.
¿Ser una más?...Miedo. Pero resignación, ignorancia, insensatez...Cobardía. ¿Para qué pensar en el final, si ni bien ha empezado?

Nunca habrá un adiós, un adiós concreto. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario