He atinado en el rincón de la vida. E insólitamente, solo encontré
recuerdos...
Y está colmado de ti, y de todo lo extraordinario. Está tan
lejos de las tinieblas...Es todo lo que no me asfixia. No es nada.
Y lo soy, y lo eres, y lo somos. Dime qué es lo que resuena en mi cabeza, lo
que se rompe a la velocidad de la luz en mi pecho... ¿A caso corremos peligro
estando muertos de empatía?
He encontrado ese pequeño regadío de zonas eternas, de
espacios infinitos, de voces mudas y de sentimientos reales. Y es tan innegable, que
simplemente no existe...
Es que ya me había pulverizado. Perdida en el tiempo, había
mordido el polvo con un extraño frenesí apático. Ni cuenta me di de cómo me
trajiste aquí, pero nunca vi un infierno tan celestial.
He pactado con el destino y la amenaza misma, ya nada me
sofoca.
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