Si el celeste regadío
Ha manchado la cordura
Y con carmesíes truenos de inconsciencia
Han matado tu afán
Ve y no llores
Golpea la inocencia y baila sobre el pecado
Que no descansa en lo fortuito
Sino que llora en lo profundo.
En la calma, como nadie
Ha de soñar despierto
Ha de estar muerto
Pero con los ojos abiertos.
Ha de crear ilusión
De viveza y juventud
De palidez natural
Cuando en la realidad no existe
Ni nadie lo ha llamado al amor.
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