Cuando un júbilo lóbrego atraviesa,
Nada sale, nada entra.
Y si la nada se vuelve invisible,
Entonces sería un regazo de quejas.
Si la nada entonces se vuelve de color,
La tristeza la volvería negra.
Nada. ¿Qué podría haber en ella?
Una tortura doblegada, un infame recuerdo
No era nada.
Eran miles de líneas que cruzaban el espíritu
Que lo cortaban en pedazos, lo desangraban como si fuese inservible
Pero no era nada, en realidad.
¡Nada, estaba vacío!
¿Acaso estoy loco? No era nada, todos estaban vacíos.
En el aire, que no era nada, en la música que se perdía,
Nada, el mismo cielo, las mismas nubes.
No eran nada.
Ni yo mismo, yo no era nada.
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