Cuando debo descuartizar la paciencia,
Y encargarme de esconder los pedazos,
Puedo oír los gritos que se avecinan,
El terror que me conmueve,
Y la ira que me abraza.
Cuando debo descuartizar la paciencia,
Debo primero invitarla a un café,
Debo oírla morder la cordura,
Para después pensar en el epitafio,
En las dulces palabras de despedida.
Cuando debo descuartizar la paciencia,
No puedo hacerlo con rapidez,
Debo oír sus clemencias,
Debo eliminar la piedad,
Para después ser feliz.
Cuando descuarticé la paciencia,
No sentí remordimiento,
Sino un horrible tormento,
De felicidad y tortura.
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