¿Para qué censurar lo que fácilmente nos inunda el pensamiento?
No es nada lo suficiente infame. No es nefasto.
O sí, pero pedazos de cordura aún reposan sobre nosotros, moribundos.
No es tan grave, no es un escenario absurdo, es más bien la realidad.
Es más bien el terror, la furia misma, sin dobleces.
Es una hipocresía anárquica, ¿Acaso no la disfrutan?
¡Oh, no estamos dementes! Solo somos infames.
Pero no hemos flaqueado ante el horror, sino que lo hemos abrazado.
¿Merecemos ser condenados por ello?
¡Espantoso!
No hay nada demasiado siniestro. La vida misma se viste de negro, ¿Acaso no es ella la muerte invertida?
Deseosa, intranquila, la mente no puede ser callada, no puede ser pecaminosa.
La mente no tiene mordazas, sino que goza del albedrío más puro y solemne. Un sentido hueco, inexistente.
La vida misma es horror puro.
Wao... Es todo un arte poético este texto. Es muy profundo. "La mente no tiene mordazas, sino que goza del albedrío más puro y solemne. Un sentido hueco, inexistente". Es cierto, es como una lógica de éter en la que se justifica todo, porque la mente es la mente; su dimensión total es lo abarcable con sus posibilidades y apenas empezamos a descubrir esas posibilidades, para darnos cuenta de que es sólo el comienzo de todo lo que puede abarcar. Por eso"no tiene mordaza" porque su medida es el universo y la palabra que mejor la describe es libertad.
ResponderEliminarMe gusta mucho esa interpretación, muchas gracias de verdad
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