Oigo claramente el eco
De la más fúnebre de las despedidas
Mientras mis ojos de desorbitan en la nada.
¿Te los has llevado?
¿Acaso me has robado la vista?
Ahora solo logro oír tus pasos
Que se alejan sin piedad alguna
Cada vez más
Como el peor de los castigos.
Oigo nítidos sollozos
Que no son míos
Sino de mi alma
Que aún te añora
Como el primer día.
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