miércoles, 29 de julio de 2015

dear

Querido: Solo quería decirle que siento que me hundo en usted, que toco sus huesos y los oigo rugir el ímpetu. He fluido en su sangre, me he bañado sin que usted sepa en los más oscuros de sus anhelos.
Querido: He tocado su alma. He visto el color tornasol de sus deseos.
Abráceme. Lléneme de usted y dejeme posar mi cabello en sus hombros. Déjeme delinear con finura sus clavículas y deme el permiso de roer con adicción frenética su cordura.

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