miércoles, 29 de julio de 2015

dear

Querido: Solo quería decirle que siento que me hundo en usted, que toco sus huesos y los oigo rugir el ímpetu. He fluido en su sangre, me he bañado sin que usted sepa en los más oscuros de sus anhelos.
Querido: He tocado su alma. He visto el color tornasol de sus deseos.
Abráceme. Lléneme de usted y dejeme posar mi cabello en sus hombros. Déjeme delinear con finura sus clavículas y deme el permiso de roer con adicción frenética su cordura.

didint say

Erízame. No te canses de dilatar mis pupilas.
Ponme ridículamente nerviosa, como si fuese interrogada y culpada por un crimen del cual soy culpable.
Satúrame de injurias y deseos inciertos.
No me dejes al vacío

turbio

Oigo claramente el eco
De la más fúnebre de las despedidas
Mientras mis ojos de desorbitan en la nada.

¿Te los has llevado?
¿Acaso me has robado la vista?

Ahora solo logro oír tus pasos
Que se alejan sin piedad alguna
Cada vez más
Como el peor de los castigos.

Oigo nítidos sollozos
Que no son míos
Sino de mi alma
Que aún te añora
Como el primer día.

Sea

Sin sentido me entierro en la mar omnisciente
Señora de nadie
Dueña del misterio
Impulsada en la fogosidad extrema
De la noche dura.

Frágil y profunda
En los tiempos ideales
Y de tan violenta pasión
Como las olas villanas del tiempo.

Más allá de los placeres y las confabulaciones espirituales
La fantasía primaveral
Se vuelve mundana como el viento
Frío y blanco
Como los cabellos blancos de las estrellas
Un refinamiento frívolo y enigmático.

Burbujeante la mar que todo lo sabe
Callada y minuciosa
Propia de su sabiduría
Muestra de lágrimas eternas
De súplicas ahogadas en voces lejanas


nyctophilie

Entre tus brazos, perdida, sola, pero contigo
Fiel, confidente, discreta
Impalpable, como el aire, pero negro
Tóxica, indeleble, mítica.

Me he ido contigo un millón de veces, en los caminos que pere4cen, yazco en ti con soberanía.

talasofilia

 Vaivén seráfico que satura los oídos del viento de una inmortal armonía
Un canto tenue y enigmático.
(Quiero ser profundidad y misterio
Ahogarme en tu olor náutico
Ser la oscuridad, romper las olas, flotar en la calma)
Sonidos opuestos, cantos inciertos, miles de incógnitas
(Seré la dueña de los sueños perdidos
Que se hudieron en tú lobreguez
Que se escondieron en tú anatomía preciosa

Y al primer tiro, perdieron la fe).

ceraunophile

(Sordez) Que me amedranta
(Ruido) Placentero
Luces, destellos de otro mundo que se posan en mis hombros y me empujan
Veloces, que me tiran, me un lado a otro y bailan sobre mí con viveza
Que me acarician, me electrizan y me mutilan.

pluviophile

Cae sobre mí, arrebatarme el pensamiento
Húndete, hundeme,  las veces que quieras
Llora, llora sobre mí, desata tu furia en mis brazos
Despeina mis cabellos, mójame de ímpetu, de terror
Purifícame.

selenophilia

Acompañante de la sombras
Desde lo más bajo y lejano te observo
Quieta en tus delirios
Brillante y magnánima
En el medio del todo y la nada
Como perdida en el regazo
De la oscuridad brusca
Bailando quieta entre estrellas
Brillante, celestial
Desde aquí te observo, mientras intento besarte

domingo, 19 de julio de 2015

Horas

Si la hora permitida ha concurrido,
Entonces me alejaré, vociferando deseos insostenibles que delinearé en el viento.
Te los enviaré para que bailes lentamente sobre ellos,
Para que destroces con violencia este tiempo que nos separa
La distancia y la indiferencia que se burlan tristemente
Mientras mis cortos pasos resuenan en tú cabeza.

De un él para una ella

Bendito el momento, mujer, en el que tus dotadas huellas dactilares besan con paciencia toda mi alma.
Bendito tú brillo, que me ciega cuando precisamente no quiero ver.
Bendita sea la hora, querida, en la que dejas grabada en mí toda tú esencia.
Bendito sea siempre tú inmortal recuerdo, que aún logra erizarme instintivamente la piel.
Bendito sean sus labios, señora, y el instante en el que enmudecen para vociferar secretos dentro de mí con sus besos.

Soledad negra

Mientras no me hayas olvidado,
Y tú recuerdo me erice la piel de forma violenta,
Todo estará como siempre quisimos, no habrá nada de que preocuparse.

Y si tus manos ya pertenecen a otra
Que evidentemente no soy yo,
Entonces podré sumergirme de nuevo en la tristeza,
Doblegarme a tus espaldas,
Regalándote la mejor de las sonrisas.

Y si aún lejanamente,
Permanezco en el regazo de tu recuerdo
No me sueltes, y bésame como si más nunca fueras a tenerme.

Noches cohibidas

                                     De nuevo el abismo cáustico, el desagüe de los días
                          De nuevo el camino que perece, que yace, que reacciona, que declina
                                                    De nuevo la misma búsqueda.

Los estragos insurgentes de la vida misma, que con la fuerza de un yunque, la hunde con brío en las tinieblas.
Ese aliento que se desangra en las oscuridad, esperando, de nuevo, el descenso.

Grisáceo, mortífero, miserable. Solo logro divisar ruinas. Solo logro percibir fúnebres destellos en la densa oscuridad que ha estado abrazándome frecuentemente. Cuando deje de clamar entre tinieblas, entonces habré expirado. Aún cuando me escuchas, colecciono silencio, aún cuando procuro oírte, solo pienso en el tejido de la luna, en su formidable corpulencia y todo su fulgor.

Mientras la lobreguez me abraza.