Siempre hemos estado llenos de tabúes que a veces no nos
dejan disfrutar realmente de las cosas hermosas que cada día nos regala la
vida. Un ejemplo claro de esto sería el arte del tatuaje. Es obvio que hoy en
día aún existe un miedo o una especie de racismo hacia este tipo de arte que
apasiona a tantos y a muchos les da de comer cada día. Es triste ver como
personas disfrutan de una pintura en un
museo y no disfrutan de una pieza de arte como lo es un tatuaje, que en
realidad vendría siendo lo mismo, pero quizás más valioso porque está en
nuestra piel. Qué hermoso es capturar experiencias en tinta y tener la
seguridad de que nunca dejarás de recordarla tal como fue. Qué increíble es
capturar en nuestro cuerpo esencias, viajes, recuerdos, emociones, experiencias,
felicidad, tristeza, o algo que simplemente nos recuerde que hoy somos más
fuertes que ayer, y que aprendimos a superar con la cabeza en alto las
dificultades. Qué tristeza que algunos
vean este arte como una moda, o que lo recuerden por un delincuente o por
cualquier estima anti-social. Es decepcionante que no les den trabajo a
personas con tattoos. Es increíble el racismo que se experimenta cada día y
como la gente se deja llevar por apariencias sin saber las historias tan
bonitas o especiales que se pueden esconder detrás de cada una de esas personas
a las que juzgan por un tatuaje. Hoy yo
los invito a todos a apreciar el arte más allá del que es colgado en la pared,
más allá de un museo, los invito a dejar de juzgar por apariencias y a no
dejarse llevar por tabúes y cadenas que nos amarran y nos ponen vendas en los
ojos, unas vendas que no nos dejan disfrutar las cosas bonitas que tiene la
vida. Los invito a no discriminar y a dejar atrás el racismo, a vivir la era y
más que todo… Los invito a hacer lo que quieran con su cuerpo, siempre y cuando
les salga del corazón hacerlo.
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