martes, 17 de febrero de 2015

El espejo

Sumamente paradójico, suele llevarme casi eternamente al pasado remoto. Me mira a los ojos, me examina. Es su viaje,  indescriptible. En las tinieblas, suelo indagar en sus destellos cósmicos, que casi siempre intiman sobre algo que trato de abandonar. Los fulgores pasivos, la guillotina del sueño. Él es el fiel sincero, el que solo cuenta desmanes, el espectador omnisciente de las horas.  La primera figura real y cambiante, la luz y la oscuridad. Él despierta la culpa y la veracidad, la imaginación y la violencia tosca. El muestra en mí, cierta soledad, el aura que me cuestiona bruscamente. La vida impresa en mis ojos, y la verdad ilustrada en mis venas.  A veces me muestra esos espectros reincidentes que asaltan mi armonía.  El es el que me muerde la conciencia, me reprime al pasado y me inyecta los más inhóspitos de sus desvelos. 

El sigilo

El silencio nos vuelve gélidos. El silencio ciñe toda cordura presente haciéndola tan tóxica como la peor de las esquizofrenias.
…”El silencio me hizo  primogénita de la sangre, y por consiguiente, del dolor”

Sin querer, el silencio y la soledad enseñan tantas cosas. Nos calla la penuria y la grandeza, la burla y el desengaño, abatiéndonos a la nada infinita. Suspiramos los intentos sin resultado y callamos por un fin inexplicable. La soledad misma es un entretenimiento, lleva la batuta en el arte de fingir, lóbrega en la inmundicia, flotando en la desdicha quizás muriendo asfixiada. La soledad aparenta ser tonta y turbulenta, torpe y cáustica, ineludible y capaz. La soledad empieza siendo un descanso, y termina siendo el descenso.  

domingo, 15 de febrero de 2015

Más allá de las letras (Opinión personal)

No sé si a todos los artistas les llega ese momento de desesperación en el que sienten que no están haciendo nada bueno. O nada, realmente. A veces es un golpe demasiado surrealista que uno debe afrontar. Uno no termina de romper con ese cólera contraproducente que despierta la ira.
Venezuela es un país que se rige por la altura social y por la edad. Es un completo "Más sabe el diablo por viejo, que por Diablo" Nefasto.
Lo que quiero decir (o una de las cosas que quiero decir) Es que me parece urgentemente necesario romper con los paradigmas de la sabiduría en una edad mayor, la creencia de esta.
Me parece un pensamiento imbécil creer que los talentos y el esfuerzo de artistas de menor edad no sea reconocido. Personalmente pienso que somos unos de los que más nos esforzamos para complacer al público y al mismo tiempo, a nosotros como marcasitas. Si un hoy en día un medio no puede dedicar una columna a un artista con miles de pensamientos encriptados por su rechazo, ¿A dónde llagará nuestra cultura? ¿Si no es apoyado el nuevo arte, que quedará para el futuro?

Mi llamado es a las asociaciones que de alguna forma rechazan la cultura nueva a que abran sus expectativas y dejen entrar el arte en sus medios.
No es más que mi humilde opinión.