Una vez más, el vacío. Una vez más, las ganas de ahogar de alguna forma el pensamiento y la vida en en otro mar. Incrédulamente camino por la vida, con una faz contenta, como si nada pasara. Lo cierto es que cada vez siento que me tumbo a mar abierto con cualquier movimiento. Es el vacío.
El vacío que se adueña del pecho y que no deja ser libre al pensamiento. Es culpa, con dolor, con ganas de cambio, con ganas de escapar de la vida impertinente que nos agobia. Es la espera interminable, son esas ganas de desaparecer.
Otra vez, caímos, volvimos a creer, volvimos a soñar, después de dudarlo...
Una y otra vez.
Se nos escapó la calma. Ahora, ¿Quién está con nosotros? ¿Quién de verdad quiere vernos caer?
Solo irnos, solo empezar de nuevo, o tal vez ni empezar. Increíble es como ser pierde todo sentido de confianza, de humanismo, de cordura, tan solo. Simplemente todo se cae, en un momento.
Todo, ya es inútil volver a empezar, ya es inútil tratar de volver a nacer como un ángel siendo un demonio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario