sábado, 22 de noviembre de 2014

La huellas imborrables de las tinieblas

Hoy somos tan recónditos como el diamante en sangre que aún no se ha escrito
Somos la primera voz de la oscuridad entumecida
Como el candelabro de velas muertas que nos iluminó flojamente la noche
No somos más que hijos de las tinieblas...

Como un juego de gritos infames
Infame era el viento malicioso
Infames fueron las ganas de respirar, respirar el último aliento
Ultimo aliento que supo a sangre vieja y desgastada
No más, no más

Somos las notas repetitivas de fallecimiento
Querido, nos hemos ahogado
Y ahora volar es radical

No hay comentarios:

Publicar un comentario