sábado, 4 de octubre de 2014

Gustavo Bravo

Hoy lo único que pido es tenerlo conmigo solo un día más. No quiero que se vuelva a esfumar como se esfuma en viento en la muerte. Tú voz saldrá sin tú permiso, como se fue la felicidad de mi alma.

Te estoy extrañando otra vez.

No hay nadie aquí que pueda entender como me siento cuando oscurece la noche, cuando Dios no está cerca y los demonios invaden mi espacio. Moriste el día en el que nací, y el espectro de mi vida se fué con el de tú muerte. Qué lejano estás ahora, cuando más te necesito.

¿Habrá sido necesario morir?

Es el eco de tú voz y lo desteñido de tus fotos en blanco y negro, es lo similar que soy a ti hoy. Es esa curiosidad, de saber si piensas tanto en mi como yo en ti, es saber si me extrañas tanto como yo lo hago cada día.

¿Me escucharás?

Ahora no único que me queda es rogarle Dios que me oigas...Lo único que me queda es recordarte.




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