Plenamente
tuya.
Tan sola,
como la lluvia.
Pero tuya.
De pulmones
que se llenan de un aire divino
De lo
primitivos que son tus ojos
Ese vago
sentimiento de mito desolado.
Vanidad que
concierne
Juntos sucumbimos
al cañón
Clicónico el
viento venidero
Del infinito
beso diurno y pasivo
Papeles arrugados
de media noche
Hundido en
el peligro del ámbito
Desplazo estúpido
de la memoria separada
Dolor que
demanda aquieto, separo, y silencio
Horror que
deslumbra desprecio
Por la mar te juro que yo miento
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