viernes, 11 de julio de 2014

Mamá, papá.

Tú risa para mí, es una esperanza guardada, una oportunidad de redacción, una inspiración, un mundo nuevo a color. Ese sonido tan armónico me lleva otra dimensión, a un sitio acústico y relajado,  un círculo de belleza.
Tú risa transporta, y me brinda unas ganas infinitas de decir algo que me haga ver esa sonrisa, todos los días, a toda hora, cada noche…
Cada noche yo quisiera escuchar tú risa, ser yo quien la provoque, quisiera que esa risa nunca desapareciera, quisiera tatuarla en mis oídos para que nunca desaparezca, quiero que sea parte de mí,  que se impregne en mi alma como tinta indeleble. Me haces reír a mí con tu risa, la transmites, haces que la desee y que la imagine, haces que no me fije o centre en otra cosa más que en esas pequeñas arrugas que se forman alrededor de mi perdición, de mi mundo paralelo, de algo demasiado cursi que no quiero decir, pero lo estoy haciendo.
Lo hago por que por esa sonrisa yo podría morir, podría fallecer, podría arrodillarme ante ella y no servirle a nadie más, porque serías mi Dios, mi pan de cada día, y yo moriría si algún día yo dejara de escuchar tu risa. Moriría porque vivo del arte, y ese sonido tan armonioso no es más que una perfecta muestra de un arte puro y bello, de dimensiones ocultas y oscuras, que me brindan una posibilidad de querer, de amar, de conocer. Qué de mí sin esa sonrisa, lloraría como cualquier niño sin su juguete, sin su amor. No lo creería

No lo aceptaría.

No hay comentarios:

Publicar un comentario