Ella estaba hecha de un cristal cubierto de metal
De un verde esmeralda
Su metal cubría su fragilidad, y hacia pensar a terceros
abundantes estupideces
Su verde esmeralda cubierto por un gris feo solo lo habían
visto unos cuantos
Y su frialdad falsa, la conocían todos
Su necedad de cobertura complicaba sus días
Pero por cada mentira tiene su peso
A veces la necesidad de soltar su dulzura la hacía pensar al
respecto
Pero al ver de los miserables por los que estaba rodeada
Sabía que sin su oscuro metal todos jugarían con ella
Y entonces cambiaba de opinión
Odiaba hacer eso
Porque era un tesoro, un cristal de esmeralda verde
Dispuesta a no perdonar
Pero también dispuesta no mentir
Qué puede sentir la pobre chica de cristal, al no poder
respirar como se debe
Por culpa de imbéciles dorados.
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