Seguía siendo el mismo insignificante dolor cada noche. ¿Significará algo?
Seguía saboreando con una sonrisa la desdicha. ¡Qué gusto!
Seguía siendo yo misma en la distancia ¿Me reconocería a lo lejos?
Seguía siendo el mismo error, el mismo verso
Yo seguía siendo la penuria dormida. Quizás tirada en la maleza por unos años, nadie lograría reconocerme, me pisotearían como una hierba sin vida, como lo que soy, pero no aparento. Yo seguiría siendo la vida misma enroscada en un solo sueño, quizás yo era la desdicha más pura. YO sé que soy, pero no sé quién eres.
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